RESPETA EL CAMPO Y NO MASIFIQUES = LIBERTADEsta semana nos hemos permitido el placer de volar a través del tiempo, hacia más de un año que hicimos otra salidita por estos lugares. Lo importante no es por qué hemos vuelto, sino por qué repetimos, cuando salimos al campo una tierra de todos entre las aguas del mar y cielo. Es que hace algo menos de dos siglos, intuyeron algunos políticos madrileños que el campo era como un bálsamo para la salud, para ellos votos. El tiempo les esta dando la razón. No necesitaron escribir largos protocolos para darle forma y estructura a su descubrimiento; no necesitaron hacer campañas de divulgación de su nueva medicina. Saben que el éxito les va esta arrollando: la gente también lo ve claro, clarísimo, sin necesidad de mayores explicaciones. Poco se imaginaron cuando trasladaron al campo la práctica multitudinaria, que kilómetros y kilómetros de personas masificamos, destruimos, estos bonitos lugares, no es igual ir al campo, mimarlo, con nuestra mirada, respetarlo con nuestra presencia, que hacer de el una excursión chirigotera. Todavía quedan/mos personas que lo respetan, ahora otra nueva forma, es la masificación, a través de masas ‘PoPuleras’...campos que hasta hace poco fueron pateados, solo, por su belleza y, vivir con ella. Ahora estos ‘PoPulares’ las hacen más… y no tengo nada en contra, de que todos nos beneficiemos de nuestra hermosa sierra, si, con ir poco a poco, destruyéndola, primero masificándola con chalet, ahora subvencionando las excursiones pecuarias con transportes, comidas, títeres, todo un alarde del antiguo régimen, menos mal que todavía respetan los espacios más protegidos, el otro día viendo a los hippies, destrozando ese bonito medio, simplemente por un terrible culto al desmadre, no a la primavera. Lo bonito, todavía quedan personas que contribuyen con el medio ambiente, no construyamos marchas destructivas, salgamos y, construyamos un campo mejor, amigos, haciéndolo mágico.. En una palabra gozar tierra adentro, así estaremos más comprometido cada día que salgamos a disfrutar de tan hermosos regalos: sol, aire, naturaleza, risas, etc..
Cuando miraba este sábado, entendía más esa imagen tan familiar, el florecer de una nueva etapa, cada vez comprendiendo más tiempos pasados: bien, mal, día, noche. Todo un tiempo de magia primaveral de los campos floreciendo, de gente más risueña, ojos más brillantes, vamos a gozar de estos bonitos días, sin exagerar, vivir este microclima de nuestra sierra, vivir el clima que todavía, la naturaleza nos permite vivir; agua, luz que regenera mi serotonina, haciéndome un hombre diferente, que hace cada año esta estación. El campo que con sus olas de viento rompen en mi cara, haciéndome gozar, familiar imagen que año tras año me hace sentir ese contacto con la tierra, contactar con más amigos, todo es tan diferente, al estar en contacto con ella/ellos. Esas olas de viento que rompen en mi cara y, generan una atmósfera que impregna mi piel y entrando por mis poros, que regenera el aire que se almacena en mis bronquios y en los pulmones y llega transportado por la sangre a cada célula mi cuerpo. ¿Quizás lo sepan los que masifican la sierra desforestándola? Que acuden a la voz PoPular y, así cumplir con su rito de adoración al sol, al viento y, a los que respetamos el ‘medio ambiente’ ¿qué?; o quizás no lo sepan ya, ni necesiten saberlo, porque igual que las golondrinas vuelan cada invierno al África, así vuelan ellos cada primavera a destruir el silencio, masificando el campito.
Hace 150 años los campos de todo el mundo estaban llenos de arboles, España, era una de ellas. La humanidad vivía con el campo, a la que se respetaba sobremanera y mirábamos con recelo. Del mismo modo que ya se formaban ciudades, se instalaron las industrias, destruyendo inmensas moles de campo, se formaban junto a los ríos para limpiar con ellas sus productos y devolvérselas cargadas de escoria, así también las ciudades se instalaron a las orillas de la montañas para tener bien cerca dónde esconder sus residuos. Al campo no se le veía más utilidad que contribuir como medio de subsistencia y la función de vertedero. Los niveles de salud de la gente eran bajos a causa de la mala alimentación, la falta de higiene y el desconocimiento del origen de las infecciones.
Y entre las grandes revoluciones de carácter terapéutico que se pusieron en marcha, se fue abriendo paso el recurso de la ley natural, el campo como gran fuente de salud. En el siglo diecinueve y veinte se empezó a crear la primera filosofía sobre el campo, más tarde ya en nuestro siglo la calidad, los primeros espacios de medio ambiente para nuestro bienestar, una cosa que ya los romanos habían privilegiado, haciendo en el, importantes obras de saneamiento. Por entonces los baños eran una gran revolución dentro del concepto clásico de los balnearios. Los baños en el silencio, con el replicar de los pájaros, y el silencio, fueron lo más nuevo en terapéutica. Y algo tuvieron que encontrar en ellos los habituales de los balnearios, que eran quienes allí acudían asistidos en lujosas instalaciones hoteleras, puesto que de 330 habitantes que tenía la villa un siglo antes, centuplicó a lo largo del siglo siguiente su población, con esa sola actividad como motor de su crecimiento.
No olvidemos en seguir cultivando, guardando nuestro campo de esa gente que masifica este espacio, que cada día respetamos menos, no crean conciencia; pero nosotros la creamos dentro de nuestros pensamientos. Deberíamos ser auténticos conservadores de una nueva condición de vida en medio de estos espacios que todavía conservamos, no permitamos, y vivamos de esta luz del sol, sea para nosotros un verdadero creador de emociones, y nos quite esa enfermedad de nuestro siglo la incomunicación, la destrucción, una autentica enfermedad. Aprovechemos de esta gran fortuna de pasar estos meses con el Hospicio primaveral, ya que tenemos esta enorme fortuna, aprovechemos en ponernos morenos, siempre cultivando nuestra piel signos tan evidentes de la mejora general de su salud, que siga nuestra conciencia de la necesidad de salir al campo, cada semana o, alguna vez al mes. "Si hubiésemos podido salir al campo, no hubiese muerto nuestra conciencia medio ambiental", ya empiezan a lamentarse algunos, otros crean la conciencia burguesa, masificadora, y egoísta que les da el PoPulismo con excursiones bocateras, y masificando a personas, que no viven el campo o tienen otra conciencia ‘nuclear’, personas ‘urbanitas’ como máximo, que introduciéndolos en un transporte, los transportan a otro entorno, esperemos que sepan respetarlo: nuestros ancestros, los paisanos que tienen que aguantar a los hippies desordenados, irrumpiendo en el habita natural, y no respetando a los que verdaderamente habitan en su ambiente. Joder que turismo terapéutico he realizado.
Porque fue mi/nuestra salud, tan placentera en este caso, la chispa que encendió ese ardor campero que inunda mi mente, cuando contemplo lo que nos da nuestra madre.
La fuerza con que ha arraigado este nuevo hábito en mi, me hace pensar que es el instinto, es el atavismo de la especie, el que me empuja hacia el campo, a beber su aire salutífero, cargado de humedad si se pone uno a tocar la rompiente cuando me da en mi rostro, y tórrido si se retira tan sólo unos metros, pero igualmente denso de los efluvios de mis pensamientos.
bonita semana.
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